Según la Agencia de Noticias Hawzah, en el Corán, Dios Todopoderoso se refiere a nuestro tema de debate diciendo en el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso:
بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمَٰنِ الرَّحِيمِ
«وَلَقَدْ كَرَّمْنَا بَنِي آدَمَ»
“Y ciertamente, hemos sido generosos con los seres humanos” (Corán 17:70).
Introducción: El rol de la relación efectiva en la primera posición de la educación
El rol de la familia
Una de las necesidades básicas de los padres y maestros en la educación moral de los niños y/o adolescentes es establecer una relación sana con ellos. Establecer una relación adecuada entre los padres con sus hijos ha de ser la primera y más importante base para el desarrollo moral de los adolescentes.
La red de relación entre los miembros de la familia es el mejor criterio por el cual se puede evaluar la educación y la calidad del desarrollo moral de los niños, hasta su juventud e incluso la vejez. Una sociedad sana no es posible sin relaciones sanas dentro de la familia; de ahí que la salud comunitaria sea un reflejo de la salud del sistema de la comunicación familiar y, por ende, la salud de una sociedad es el reflejo de la salud del sistema de la relación familiar.
La familia es como un cuerpo
Una familia es una pequeña comunidad que se forma primero con un hombre y una mujer, dos personas que quieren participar en el desarrollo espiritual y el crecimiento material del otro. Cada uno de ellos compensa los defectos del otro a través del amor y el afecto mutuo.
Los miembros de una familia son como un sistema, de modo que si hay una perturbación en este sistema o surge un problema debido a uno de sus miembros, se extenderá a otros elementos e integrantes. De ahí que la base de una educación sana de los adolescentes y los niños depende enteramente de la salud mental y educativa de la familia, y la salud familiar requiere una comunicación sana entre todos sus miembros.
¿Qué entendemos por una relación sana?
Una relación sana y correcta es aquella en la que las partes participan en el intercambio de información y sentimientos en un ambiente adecuado y se coordinan entre sí; en ese sentido, ambos se sienten valiosos. Por lo general, los seres humanos se asocian en base a dos factores: «dignidad» u «ofensa»; es decir, tratan con respeto y veneración o con humillación. Desde el punto de vista islámico, la relación en la sociedad debe basarse en el respeto mutuo de las personas y la autoestima.
El medio más importante para la comunicación
Una de las formas de establecer comunicación con los seres humanos entre sí es mediante la conversación y el diálogo, ya que por medio de las palabras se pueden transmitir nuestros sentimientos, objetivos e intenciones. «La personalidad humana se encuentra debajo de su lengua y entre sus palabras», como manifiesta una poesía del gran poeta persa Saadi, en la que dice: «Se han escondido las artes y los defectos del hombre hasta que habla» [1].
Por ende, el diálogo es de vital importancia para establecer una relación efectiva por medio de las palabras. Por eso Dios Todopoderoso en el Sagrado Corán menciona este signo (hablar) como el más destacado de las características del hombre:
- الرَّحْمَنُ (El Clementísimo)
- عَلَّمَ الْقُرْآنَ (Ha enseñado el Corán)
- خَلَقَ الْإِنْسَانَ (Ha creado al ser humano)
- عَلَّمَهُ الْبَيَانَ (Le ha enseñado a hablar) [2].
¿Cómo hablamos?
Ya lo dijimos: hablar es el medio más importante para entablar relaciones; pero ¿cómo podemos utilizar nuestras palabras para que sean efectivas? Lamentablemente, a menudo no tomamos en cuenta las palabras que utilizamos en nuestra conversación diaria, ni prestamos atención a nuestro lenguaje corporal; en sí, descuidamos la totalidad de nuestra comunicación.
1. Lenguaje corporal
Primeramente, para entablar una comunicación adecuada se debe prestar atención al lenguaje corporal; es decir: la postura, la apariencia, los movimientos de las manos, los gestos de las cejas y el rostro son muy eficaces en la comunicación sana y las relaciones humanas adecuadas.
Por el contrario, con un rostro fruncido, una sonrisa irónica u ofensiva y gestos de arrogancia no podemos causar un buen efecto en las personas, sobre todo en los niños, adolescentes o estudiantes. Este es el primer paso para tener una conversación efectiva, un factor esencial que Dios ha señalado en la sura Luqman (31:18):
«وَلَا تُصَعِّرْ خَدَّكَ لِلنَّاسِ وَلَا تَمْشِ فِي الْأَرْضِ مَرَحًا»
“No gires tu rostro ante la gente con altivez y no camines por la tierra con arrogancia”.
Y también una narración del amado Profeta del Islam (PBD) dice: «Habla con las personas de la mejor manera que quieras que te hablen».
2. La atmósfera espiritual de la relación
Una buena relación está asociada con la humildad y la modestia. El Sagrado Corán al respecto nos dice:
«وَاخْفِضْ جَنَاحَكَ لِمَنِ اتَّبَعَكَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ»
“Y protege bajo tus alas a los creyentes que te sigan” [3].
A veces tienes que ser indiferente ante la ignorancia de algunas personas, tal como Dios aconseja:
«وَعِبَادُ الرَّحْمَٰنِ الَّذِينَ يَمْشُونَ عَلَى الْأَرْضِ هَوْنًا وَإِذَا خَاطَبَهُمُ الْجَاهِلُونَ قَالُوا سَلَامًا»
“Los siervos del Clementísimo son quienes van por la tierra con humildad y si los ignorantes se dirigen a ellos, les dicen: ¡Paz!” [4].
Y a veces debes perdonar y pasar por alto los errores de los demás, al igual que Dios elogia a los creyentes:
«وَإِذَا مَرُّوا بِاللَّغْوِ مَرُّوا كِرَامًا»
“Y que cuando se tropiezan con palabras vanas pasan de largo con dignidad” [5].
3. Escuchar bien
Si quieres darles personalidad y autoestima a tus hijos, debes escuchar atentamente sus palabras:
«الَّذِينَ يَسْتَمِعُونَ الْقَوْلَ فَيَتَّبِعُونَ أَحْسَنَهُ»
“Aquellos que escuchan la palabra y siguen la excelencia que en ella hay” [6].
4. Hablar bien
Según la psicología emocional, el tono de voz y la melodía de las palabras tienen un efecto favorable o indeseable en la relación mutua. Si las palabras se expresan con un tono fuerte y una voz áspera, la paz interna se perturba, afectando negativamente el estado de ánimo de la otra persona y provocando enojo. Por el contrario, un tono suave y sereno extingue el fuego de la ira.
Por eso el Sagrado Corán aconseja tener un tono adecuado y calma en las palabras:
«وَاقْصِدْ فِي مَشْيِكَ وَاغْضُضْ مِنْ صَوْتِكَ ۚ إِنَّ أَنْكَرَ الْأَصْوَاتِ لَصَوْتُ الْحَمِيرِ»
“Y sé modesto en tu caminar y habla poco y con tono suave. En verdad la más insoportable de las voces es el rebuzno del asno” [7].
Si queremos que nuestras palabras penetren en los corazones, debemos hablar con ternura. Dios recomendó a Moisés (la paz sea con él) dirigirse al Faraón suavemente:
«فَقُولَا لَهُ قَوْلًا لَيِّنًا لَعَلَّهُ يَتَذَكَّرُ أَوْ يَخْشَىٰ»
“Habladle con amabilidad, quizás se deje llamar al recuerdo o tema” [8].
Cuando José (la paz sea con él) quiso invitar a los prisioneros al monoteísmo, los llamó con cercanía y afecto:
«يَا صَاحِبَيِ السِّجْنِ أَأَرْبَابٌ مُتَفَرِّقُونَ خَيْرٌ أَمِ اللَّهُ الْوَاحِدُ الْقَهَّارُ»
“¡Oh compañeros de prisión! ¿Son mejores diferentes dioses o Dios, el Único, el Victorioso?” [9].
Por ende, debemos comunicarnos empleando el mejor método, como ordena el Sagrado Corán:
«وَقُولُوا لِلنَّاسِ حُسْنًا»
“Hablad bien a las personas” [10].
«وَقُلْ لِعِبَادِي يَقُولُوا الَّتِي هِيَ أَحْسَنُ»
“Di a mis siervos que hablen de la mejor manera” [11].
5. Usar buenas palabras
Al hablar debemos tener en cuenta el contenido de lo que transmitimos; por ello, siempre hay que expresarse con fundamento, verdad y corrección:
«وَقُولُوا قَوْلًا سَدِيدًا»
“Hablad con fundamento y conforme a la verdad” [12].
«وَقُولُوا لَهُمْ قَوْلًا مَعْرُوفًا»
“Habladles con amabilidad y bondad” [13].
6. No hablar de forma destructiva
En el diálogo cotidiano con la familia y los demás, eviten estrictamente las siguientes actitudes:
- La burla y la ironía hiriente:
«يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا يَسْخَرْ قَوْمٌ مِنْ قَوْمٍ»
“¡Oh creyentes! Que un pueblo no se burle de otro” [14].
- El reproche, la difamación y los apodos ofensivos:
«وَلَا تَلْمِزُوا أَنْفُسَكُمْ»
“Y no os difaméis unos a otros” [15].
«وَلَا تَنَابَزُوا بِالْأَلْقَابِ»
“Ni os insultéis con motes despectivos” [16].
Fuentes consultadas:
- Golestán, Saadi Shirazi, Capítulo 1.
- El Sagrado Corán (55:1-4).
- El Sagrado Corán (26:215).
- El Sagrado Corán (25:63).
- El Sagrado Corán (25:72).
- El Sagrado Corán (39:18).
- El Sagrado Corán (31:19).
- El Sagrado Corán (20:44).
- El Sagrado Corán (12:39).
- El Sagrado Corán (2:83).
- El Sagrado Corán (17:53).
- El Sagrado Corán (33:70).
- El Sagrado Corán (4:5).
- El Sagrado Corán (49:11).
- El Sagrado Corán (49:11).
- El Sagrado Corán (49:11).
por: Davoud Raisian
Su comentario